La selección de Costa de Marfil, tal y como todos los combinados africanos, son capaces de complicar a cualquier equipo en el mundo y en especial si ahora cuentan con mayor experiencia que hace cuatro años, cuando debutaron en estas lides en Alemania 2006. Tienen talento y clase, que derrocha su once titular, plagado de jugadores que juegan en las principales ligas de Europa.
En el certamen germano, a Costa de Marfil le tocó un grupo muy complicado, donde compitió con las poderosas Argentina y Holanda, y contra ambas perdió por 2-1, y con Serbia y Montenegro, a la que se impuso por 3-2 tras remontar dos goles en contra.
En Sudáfrica 2010, con más experiencia y un poco más de suerte en el sorteo, Didier Drogba y los suyos prometen convertirse en un torbellino en ataque, tratando de consolidar su importancia creciente en el fútbol internacional.
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