Desde que se jugó el primer partido internacional en 1872 entre las selecciones de Escocia e Inglaterra el fútbol comenzó a desarrollarse a nivel de clubes y por supuesto a nivel de naciones.
Fue así como en 1900 debutó en los Juegos Olímpicos de París como deporte de exhibición, para cuatro años después dar paso a la creación de la Federación Internacional de Fútbol, principal gestora de una competencia entre países.
La idea demoró en tomar fuerza y luego de varios fracasos que incluyen la infausta experiencia de la Primera Guerra Mundial, la FIFA pudo tomar las riendas del fútbol a través de su presidente, el francés Jules Rimet, cuyo nombre tomó el trofeo entregado a partir de 1930 y hasta 1970 cuando Brasil se lo adjudicó por tercera vez para llevárselo definitivamente a sus vitrinas.
Fue en 1928, en Amsterdam, con motivo de los Juegos Olímpicos, cuando se decidió organizar la primera Copa del Mundo. Inmediatamente varios países europeos presentaron su candidatura. Italia, Hungría, Holanda, España y Suecia, junto a la de Uruguay. Rimet, presidente de la FIFA en esos años, estaba a favor de la realización en el país sudamericano, tanto por sus éxitos deportivos como por el hecho de que el país celebraría el centenario de la Jura de la Constitución.
Uruguay, país por ese entonces para muchos desconocido y que se hacía famoso en el orbe gracias a sus dos medallas de oro en 1924 y 1928 surgía también como un territorio alejado de las reminiscencias de la Gran Guerra y por ello con la capacidad para la primera experiencia de este nivel.
A la cita llegaron 13 selecciones, de las cuales sólo cuatro eran europeas. El resto declinaron participar por lo extenso del viaje y se habló de un boicot.
El título quedó en manos de los locales, quienes en el ahora legendario Estadio Centenario de Montevideo mostraron al mundo el dominio exhibido en los Olímpicos al derrotar por 4-2 a Argentina.
Ahí fue donde empezó la historia, esa misma que tendrá a un planeta pendiente de una pelota a partir del 11 de junio de 2010, cuando se empiece a escribir un nuevo capítulo, el 19º de este libro que día a día tiene más y más páginas que contar.