Transantiago: El sueño que se convirtió en pesadilla
Para agosto de 2005 estaba planificada la puesta en marcha del sistema, pero tras dos retrasos comenzó a funcionar en febrero de 2007.
Ahora, después de dos años, el sistema acumula cerca de 1.000 millones de dólares en pérdidas y la población de Santiago sigue descontenta con el servicio.
En marzo de 2002, el entonces Presidente Ricardo Lagos anunció la implementación de un nuevo plan de locomoción colectiva para la capital. El objetivo era dejar atrás las micros amarillas y entregar a los santiaguinos un transporte seguro, rápido, que se sustentara financiera y ambientalmente, para mejorar la calidad de vida de las personas.
Esta continúa siendo la meta del sistema, sin embargo a dos años de su puesta en marcha parece muy distante.
Transantiago, esto recién comienza
El sábado 10 de febrero de 2007, a las 05:00 horas comenzaron a circular los buses que cumplían los nuevos recorridos. A media mañana el sistema ya mostraba sus primeras fallas: zonas que no estaban cubiertas, largas esperas en los paraderos y desinformación de los usuarios.
A partir del lunes siguiente los problemas aumentaron por la falta de buses, desconocimiento de los recorridos y la evasión. El Metro circulaba al triple de su capacidad normal y las pasajeras denunciaban manoseos. En ese período un hombre falleció al interior de un vagón y otro cayó desde un bus en marcha, y todos culparon a Transantiago.
La Presidenta Michelle Bachelet anunció una serie de medidas para mejorar el sistema y se comienzan a evidenciar las primeras pérdidas: el sistema no podía financiarse: En abril de 2007 el Transantiago ya tenía un déficit de 10 millones de dólares.
Se suman más pérdidas
A fines de marzo de 2007, el ministro que puso en marcha Transantiago, Sergio Espejo, deja su cargo entre lágrimas y es reemplazado por René Cortázar, quien promete renunciar si no logra normalizar el servicio para fines de ese año.
En abril, el nuevo secretario de Estado entrega el primer balance financiero y en mayo Metro realiza un traspaso de 80 millones de dólares al sistema. La derecha acusa ilegalidad en el trámite y más tarde el Gobierno usaría dos veces -en septiembre y diciembre de 2008- el dos por ciento de que constitucionalmente dispone para calamidades públicas, ante la negativa del Poder Legislativo de entregar nuevos recursos al sistema.
También se pidieron más de 80.000 millones de pesos a BancoEstado y 400 millones de dólares al Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
El alza del pasaje anunciada a fines de enero de 2009 pretende precisamente disminuir el déficit financiero, que sólo en diciembre de 2008 fue de 60,6 millones de dólares.
En total, los años 2007 y 2008 suman 949 millones de dólares en pérdidas.
Desde el primer día de funcionamiento, los "colados" fueron uno de los principales problemas del Transantiago. Para bajar la alta tasa de evasión se instalaron zonas paga en los paraderos, también se hizo frecuente la presencia de Carabineros en los terminales.
En septiembre de 2008 se lanzó una campaña para incentivar el pago del pasaje y cientos de inspectores salieron a las calles para certificar arriba de los buses que todos los pasajeros hubieran cancelado la tarifa.
El Metro superado
El tren metropolitano debió soportar grandes exigencias a su capacidad. Varias campañas incentivaron para que los mismos pasajeros optimizaran el espacio y se instalaron ventiladores en las estaciones, la temperatura en los vagones superaba en ocasiones los 40 grados centígrados.
Asimismo, en las Líneas 4 y 5 se puso en marcha el metro expreso, un sistema de rutas verde y roja que se detiene sólo en algunas estaciones.
De igual forma y para combatir la saturación de buses y el Metro en las horas punta se implementaron "buses clones", que hacían el mismo recorrido del tren, además de 300 "buses súper expresos" que viajaban a las comunas de Puente Alto, La Cisterna y San Bernardo.
Actualmente, el Ejecutivo pretende legislar sobre un subsidio permanente al transporte público, para todo el país, reconociendo que con las actuales tarifas el sistema no puede autofinanciarse.
Uno de los objetivos del plan se derrumba, tal como la calidad de vida de los santiaguinos tampoco, pues según una encuesta Adimark, de febrero de 2009, el 73 por ciento de los ciudadanos desaprueba el sistema.
